sábado, 23 de febrero de 2013

Tlalmanalco



TLALMANALCO
 
Tlalmanalco es un vocablo náhuatl, compuesto de tlalli, “tierra”, manalli, “aplanada” o “allanada” y co, “lugar”, y significa “LUGAR DE TIERRA APLANADA o NIVELADA”.

El templo de San Luis Obispo, el convento y la Capilla Abierta construidos en el siglo XVI por los franciscanos. 

Son excepcionales las tallas en piedra de la Capilla Abierta, una auténtica joya del barroco novohispano.
 
Los frailes franciscanos fundaron este conjunto hacia la segunda mitad del siglo XVI y lo dotaron de un convento anexo de dos niveles, con columnas y vigas de madera. 

El templo fue construido a finales del siglo XVII o principios del XVIII, a juzgar por el estilo arquitectónico de su fachada, considerada una de las más bellas de la región; ésta presenta una admirable composición ornamental lograda a base de argamasa, con la que se representan estilizadas columnas estípite envueltas por guías vegetales, flores, querubines, ángeles y esculturas de santos. 

En el interior del templo se encuentra un retablo barroco con esculturas y pinturas de buena calidad, mientras que en el convento anexo también se conservan algunas obras artísticas de carácter religioso.

Convento de San Luis (Tlalmanalco) convento franciscano ubicado en Tlalmanalco (estado de México). 

Su capilla abierta es un interesante ejemplo de lo que se ha dado en llamar arte tequitqui  (del náhuatl, “vasallo”), término que hace referencia a obras, principalmente escultóricas, de tema cristiano talladas por artesanos indígenas.

El conjunto fue construido entre 1585 y 1591, según reza una inscripción grabada en la portada de la iglesia. Ésta presenta una sola nave con cabecera poligonal. 

La capilla abierta, de planta trapezoidal, quedó inconclusa. Su interior es de estilo protorrenacentista y está decorado con motivos de origen italiano y figuras que parecen tomadas del bestiario indígena. También merece especial mención el programa iconográfico del claustro, cargado de elementos simbólicos, como los atlantes o el macho cabrío que representa la lujuria. También se conserva un retrato de fray Martín de Valencia, posible autor del conjunto arquitectónico, y de santa clara, fundadora de la sección femenina de la orden franciscana.

Se encuentra dentro del conjunto religioso conformado por la iglesia y el claustro de Tlalmanalco, localizado a 10 Km al norte de Amecameca, (Lugar de Tierra Plana).

La Capilla fue construida por franciscanos entre los años de 1585 y 1591 fechas que aparecen en las dos portadas del templo.

En el claustro bajo se encuentran algunas decoraciones, como el retrato de fray Martín de Valencia y una imagen de Santa Clara.

Esta capilla que no fue terminada, presenta supervivencias del arte romántico y bastantes restos del gótico; el conjunto es plateresco y el detalle de sus esculturas es del todo indígena.
Este monumento tiene gran significación en la arquitectura colonial, ya que su decoración refleja la lucha entre el bien y el mal a través de animales, como el chango o el león , ángeles y querubines o bien, rostros con cuernos de diablo, las figuras son labradas durante su construcción.

El fundador de este sitio religioso fue el franciscano fray Juan de Ribas y declarado monumento colonial en 1936.

Arco interior de Tlalmanalco. “En este convento estuvo enterrado el cuerpo del Beato Fray Martín de Valencia por espacio de 33 años, es a saber, desde el año de 1533 que dio el alma a Nuestro Señor, hasta el año de 1567 que desapareció y faltó de la sepultura…” Se dice que los indígenas se adueñaron del cuerpo y lo escondieron con fines de culto, como si fuera un tesoro sagrado.

La última sala del museo, la más pequeña, comienza con una espectacular reproducción de uno de los arcos de Tlalmanalco, edificación religiosa del siglo XVI. Corresponde al estilo arquitectónico llamado tequitqui (palabra náhuatl que significa “vasallo” y hace referencia a las obras con temas cristianos tallados por artesanos indígenas). La rica iconografía del arco hace referencia a la eterna lucha del ser humano, al interior de su alma, por controlar los vicios y las fuerzas del mal. En las pilastras se ven monos que representan la lujuria, perros que simbolizan la ira o dragones y serpientes que personifican al diablo. También se aprecia como motivo central a Jesucristo, ángeles y seres humanos coronados con guirnaldas, que han vencido al demonio, entre muchos otros elementos.

También se puede conocer a personajes ilustres del estado de México y se ve una maqueta de lo que fue el proyecto original de la Catedral de Toluca. Asimismo, se tratan temas como la evolución territorial de la entidad y las características del desarrollo actual: carreteras, parques recreativos, regiones agrícolas, etc.

Museo Nacional del Virreinato



Museo Nacional del Virreinato

  El Museo Nacional del Virreinato del Instituto Nacional de Antropología e Historia, es uno de los sitios de cultura más importantes de México en donde converge la mejor colección de arte virreinal del país, una muestra completa de retablos de estilo barroco churrigueresco y un lugar que fue construido con formas arquitectónicas distintas, que en su conjunto reúnen más de 300 años del periodo novohispano.

Se trata de un lugar único donde se tiene la oportunidad de conocer y de admirar detalles sobre el ex colegio jesuita de San Francisco Javier y de la vida de sus antiguos moradores. Al mismo tiempo, descubrir los rincones de un edificio colonial de una gran belleza y conocer de cerca cientos de piezas de arte que reflejan la forma de pensar y de actuar de quienes vivieron en los siglos XVI al XIX.

Uno de los principales atractivos del lugar, actualmente convertido en el Museo Nacional del Virreinato, son los retablos de la iglesia de San Francisco Javier, que diseñó el destacado pintor oaxaqueño Miguel Cabrera y que ejecutó el escultor Higinio de Chávez, en el siglo XVIII.

Los retablos son una obra de especial belleza que integran una amplia gama de imágenes, de esculturas y de decoraciones talladas en madera de cedro blanco, recubiertas en hoja de oro de 23.5 kilates.

La iglesia y el ex colegio jesuita se construyeron en honor de San Francisco Javier, en el siglo XVI. Fue un santo misionero de la Compañía de Jesús que hizo labor de evangelización en la Nueva España, el cual murió en Asia, ese mismo siglo.

La devoción que le mostraron los integrantes de la Compañía de Jesús al misionero, se reflejó en las tallas que ocupan el retablo central donde puede verse a San Francisco Javier rodeado por la Virgen María y sus padres, San Joaquín y Santa Ana; San José y el Niño Dios -esposo e hijo de María, respectivamente-, y San Juan Bautista -primo de Jesús-. Todos integran una explicación teológica de la familia.

Otros dos retablos principales, fueron los que se dedicaron a la Virgen de Guadalupe y a San Ignacio de Loyola, cuya elaboración se atribuye también al pintor Miguel Cabrera, según consta en un contrato antiguo que fue descubierto por investigadores del museo.

En la misma iglesia de San Francisco Javier, pueden apreciarse otras diez tallas del mismo estilo barroco churrigueresco, que se caracterizó por la colocación de pilastras que sostienen la estructura y por la abundancia de imágenes en su decoración, la cual fue preponderante en la época virreinal, cuya técnica semejante se utilizó para construir fachadas de edificios en México, Guanajuato y Puebla, principalmente.

El Museo Nacional del Virreinato tiene 35 puntos de interés, que pueden conocerse a través de un paseo que dura tres horas 15 minutos aproximadamente. 

La ruta más larga es la que se hace al visitar el ex colegio de San Francisco Javier, un lugar que ocupó esa orden religiosa hasta que el Rey Carlos III ordenó la expulsión de esa congregación religiosa todos los reinos españoles, en 1767.

 El itinerario consiste en visitar la entrada del museo, la portería, el Claustro de los Aljibes, la botica, las pinturas de Cristóbal de Villalpando, la biblioteca antigua, la Iglesia de San Francisco Javier y la Capilla Doméstica o de los Novicios, siendo ésta última un sitio donde se celebraba misa y se rezaba el rosario diariamente, desde la primera mitad del siglo XVII hasta la segunda mitad del siglo XVIII.

En la bóveda de la Capilla Doméstica pueden verse pintados los escudos de los franciscanos, los dominicos, los agustinos, los jesuitas, los carmelitas y los mercedarios, mismos que fueron acomodados del altar hacia la puerta, de acuerdo con su llegada a España, en 1524, 1526, 1533, 1527, 1585 y 1589, respectivamente.

Los visitantes también pueden conocer los espacios que fueron usados en forma cotidiana por los integrantes de la Compañía de Jesús como el patio de cocinas, la cava y el frigorífico, la despensa, la cocina, el refectorio y el jardín de los naranjos así como la huerta de 3 hectáreas, principal lugar de esparcimiento y una zona en la que se cultivaron plantas medicinales, frutas y hortalizas.

En la parte más alta del impresionante edificio colonial que alberga el Museo Nacional del Virreinato, se ubica un mirador desde donde se puede apreciar el área norte del pueblo Tepotzotlán, los claustros y los Aljibes, una estructura hidráulica, que sirvió para captar el agua de lluvia y llevarla hacia la cocina, donde se utilizó para el consumo de los inquilinos.

Este relevante espacio, que ocupa casi la totalidad de las antiguas instalaciones del ex Colegio de San Francisco Javier, contiene la más importante colección de objetos relativos a la historia colonial del país. Posee una maravillosa muestra de veinte pinturas del célebre artista novohispano Cristóbal de Villalpando con la historia de San Ignacio de Loyola. 

También se exhiben importantes obras de Juan Correa, Martín de Vos y Miguel Cabrera, entre otros, así como objetos de uso religioso y civil, entre los que se pueden mencionar una escultura en madera, cera y pasta de caña de maíz, una colección de utensilios de plata, imágenes talladas en marfil relacionadas con el comercio con Oriente, cerámicas, armaduras, arte plumario, textiles, armas, muebles y una extensa biblioteca histórica con más de 4 000 ejemplares que incluyen algunos incunables, y en sus bellos jardines la fuente original del llamado Salto del Agua, la cual remataba el viejo acueducto que nacía en Chapultepec.

El Museo Nacional del Virreinato que se encuentra en esta localidad se considera que es un museo dentro de otro, pues esta alojado en una hermosa muestra arquitectónica del barroco mexicano (conjunto conventual del siglo XVII). 

Reúne una importante colección del arte virreinal. La vasta colección que expone este bello museo abarca un extenso número de expresiones religiosas que se manifestaron en el campo de la pintura, la escultura y las artes menores y aplicadas.

En las salas se concentran colecciones de la época virreinal como invaluables piezas de cerámica, plata, oro, muebles, esculturas y textiles. 

En el interior de la iglesia son impresionantes los retablos dorados que datan del siglo XVIII y que ocupan los muros de ésta. También de notable belleza es el Camarín de la Virgen, cuyas paredes están totalmente decoradas con argamasa policromada.

Las obras de 18 metros de alto por ocho de ancho, ubicadas en Tepotzotlán, Estado de México, son consideradas dentro de las obras más importantes del barroco mexicano y formaron parte de un proyecto de restauración integral que incluye en total 13 piezas.

Las cinco obras restauradas del oaxaqueño Miguel Cabrera y ejecutadas por el escultor Higinio de Chávez en el siglo XVIII, son las dedicadas a la Virgen de Guadalupe, San Ignacio de Loyola, Virgen de la Luz, San José y San Francisco Javier.

Las monumentales piezas integran una amplia gama de imágenes, esculturas y decoraciones talladas en madera de cedro blanco, recubiertas en hoja de oro de 23.5 kilates.

Templo de San Francisco Javier



Templo de San Francisco Javier

 

El conjunto se levanta frente a una gran plaza que alberga una cruz atrial de piedra labrada con imágenes de la Pasión de Cristo. Destaca la iglesia con su bellísima fachada, considerada la obra más importante del churrigueresco en México.



Su construcción se inició en 1670 y concluyó en la primera mitad del siglo XVIII, aunque de 1760 a 1762 se modernizaron la torre, la fachada y los retablos interiores.



La fachada está dedicada a San Francisco Javier, cuya imagen preside a un grupo de santos jesuitas, en medio de una profusa ornamentación en la que resaltan el uso de la columna estípite que se extiende hacia los dos cuerpos de la torre.



En el interior de la iglesia son impresionantes los retablos dorados que datan del siglo XVIII y que ocupan los muros de ésta. También de notable belleza es el Camarín de la Virgen, cuyas paredes están totalmente decoradas con argamasa policromada

Tepozotlán.



TEPOZOTLÁN.

Tepotzotlán es un pueblo del estado de México ubicado a 44.5 Kilómetros de la Ciudad de México, por la autopista México-Querétaro hacia el noreste del Valle de Cuautitlán -Texcoco.

Su principal atractivo turístico es el Museo Nacional del Virreinato en el cual se encuentra el ex-colegio Jesuita de San Martín y San Francisco Javier y el Templo de San Pedro Apóstol. Actualmente ha sido elevado a la categoría de "Pueblo Mágico de México".

El nombre del municipio de Tepotzotlán es de origen náhuatl, está compuesto por los vocablos: Tepōtzohtli, "joroba" y Tlan, "entre o Junto". La traducción sería "Junto al Jorobado", probablemente en alusión a que este lugar se localiza frente a unas elevadas montañas que semejan jorobas.

Tepotzotlán estuvo poblado por los otomíes, quienes posteriormente fueron sometidos al Señorío de Cuautitlán. Después de la Conquista, se convirtió en una dependencia del Convento de San Francisco de Cuautitlán; posteriormente, en 1580, Tepotzotlán fue cedido a los jesuitas para continuar la evangelización.

Capilla Abierta del Convento de San Nicolas



Capilla abierta del convento de San Nicolás.



En este mismo nivel se accede a la capilla abierta, en cuyo muro principal se observa una pintura con la imagen de Santa Catalina de Alejandría



Para 1927 se a frailes, obispos, papas y santos de la orden agustina. Los altares están adornados con cuadros que datan de mediados del siglo XVI, en los cuales se representan asuntos referentes a la vida de la madre de Dios como La Anunciación, el Nacimiento de Jesús, la Adoración de los Reyes y Pentecostés.



En cuanto a los frescos que decoran las paredes, se trata de obras pictóricas de 3 x 2.5 metros cada una. En ellas se advierte el carácter italiano de la pintura del Renacimiento. Los frescos están pintados con ocre y negro, representando



En el archivo del convento se guardan celosamente libros antiquísimos que contienen bautismos de españoles y castas e, incluso, las firmas de fray Juan de San Miguel, famoso agustino; Jerónimo Cardona, Montes de Oca y Benítez, entre otros.



Atención aparte merece la cruz atrial, especialmente por su significado ya que los frailes, en su misión de catequizar y acabar con las sangrientas ceremonias de los cultos indígenas, se vieron en el problema de cómo explicar la crucifixión de Cristo, por lo que optaron en representar simbólicamente ese momento a través de grandes cruces que situaban en el atrio, de ahí el nombre de cruces atríales, mismas que eran decoradas con los motivos de la Pasión y no con el Cristo crucificado.



Esto con la intención de que los indígenas no recordaran el sacrificio humano, acto desaprobado por los evangelizadores. De tal manera, la cruz atrial adquiere un alto valor de expresión religiosa y artística al fusionarse dos religiones o creencias que originaron el arte mestizo.



Cabe destacar que este tipo de cruces sigue dos tendencias: una que exalta las flores de lis hasta hacerlas parecer grandes penachos de plumas y otra que agranda la cartela de la leyenda INRI hasta convertirla en remate y cabecera de la cruz.



Un vivo ejemplo de este arte se halla en el exconvento de Acolman, cuya cruz atrial acentúa el episodio del Calvario, teniendo ante su base la figura de la Dolorosa. Actualmente, dicha cruz está colocada fuera del recinto conventual, frente a la entrada principal del atrio. Su basamento es un cubo formado de mampostería, posiblemente de dimensiones diferentes al que tuvo en la época del siglo XVI.



El maestro en arte colonial, Manuel Toussaint, afirma que: "La cruz del Convento Agustiniano de Acolman presenta un contraste curioso: el dado que sirve de peana a la cruz tiene la imagen de la virgen en altorrelieve.



Es esta imagen de un primitivismo tal, que pudiera creerse que más que una imagen cristiana, es un ídolo; la cruz, en cambio, está cubierta de relieves finos que no matan el perfil cilíndrico de su forma; en el centro de ella, una hermosísima cabeza de Cristo recuerda la escultura renacentista, sobre todo por el contraste con la figura inferior".



La citada cruz mide 2.20 mts. de alto desde la peana hasta la cartela de INRI y el brazo horizontal, este de 1.20 mts. de largo; los brazos son de sección circular tallados en cantera de la región.


Esta obra arquitectónica ha sobrevivido a través del tiempo, para convertirse en una rica herencia cultural del Estado de México y de nuestro país. Actualmente luce estupendo el templo en su portada principal y en la fachada lateral, aunque en su interior presenta grandes fracturas consecuencia de su edad.

Ex Convento de San Agustin



EXCONVENTO DE SAN AGUSTIN


La construcción de esta magnífica joya arquitectónica inició en 1524, cuando el fraile franciscano Andrés de Olmos levantó un pequeño templo que más tarde fue ampliado por los agustinos, quienes desde el principio de la Conquista se encargaron de evangelizar a los indígenas de la región.

El edificio fue construido entre 1539 y 1560 dentro del perímetro de Acolman, que en un tiempo logró ser importante en la organización política del señorío de Acolhuacan. La iglesia ocupa una superficie de 1,054 m2, y sus muros alcanzan una altura de 21 metros.

De este edificio llama la atención su bella portada de estilo plateresco, comparable en calidad con la de la Universidad de Salamanca, la del Hospital de la Santa Cruz de Toledo o la del Hospital Tavera, de España.

El emblema o escudo de la orden de los agustinos es igual de atractivo. Éste se encuentra sobre la ventana del coro, tallado delicadamente en piedra, y está compuesto por un corazón humano atravesado por flechas o saetas.

La portada ostenta una inscripción en el lado norte que dice: "Acabóse esta obra el año de 1560 reinando el Rey Don Felipe Nuestro Señor hijo del Emperador Carlos V", y otra en el lado sur que asienta: "gobernando la Nueva España su II Virrey Don Luis de Velasco con cuyo favor se edificó".

En términos generales, la iglesia se compone de una espaciosa nave, tres capillas, bautisterio, antesacristía, sacristía cubierta con bóveda de cañón y pieza de servicio doméstico. Por su parte, el monasterio se forma del claustro grande, la capilla doméstica, el claustro chico, sala de profundis, despensa, refectorio, cocina, portería, el portal de los peregrinos y varias piezas donde se ha formado un museo de pinturas y se exhiben objetos arqueológicos y etnográficos. Además, tiene trece celdas, varias galerías y cuartos destechados.

Su fachada, al fondo de un gran atrio cuadrangular, se compone de la portada del templo rematada por una espadaña, una capilla abierta anexa y la portería del convento.

La portada constituye uno de los ejemplos más admirables de la arquitectura plateresca de la época, por la belleza tanto de sus columnas y de los detalles decorativos en el friso y en el arco de la puerta, como de las esculturas que rematan el friso y que flanquean a dos ángeles músicos, y de la ventana del coro.

El interior del templo sorprende por la altura de sus muros; la nave conserva restos de algunos retablos barrocos de buena factura y en el presbiterio se advierten interesantes muestras de pinturas murales con imágenes de santos agustinos, sacerdotes y papas.
 El convento anexo cuenta con dos claustros, uno pequeño de arquitectura sencilla, y el principal o claustro grande, que exhibe una hermosa arquitectura de estilo plateresco con columnas talladas y rematadas en la parte baja por esferas de piedra.

 En los espacios entre los arcos del claustro bajo puede verse una serie de grabados en piedra con escenas alusivas a la Pasión de Cristo y los monogramas de Jesús y de la Virgen.

Los muros del claustro alto conservan excelentes muestras de pintura mural con escenas que recuerdan la Pasión y muerte de Cristo.

Sitios Arqueológicos del Estado de México



Sitios arqueológicos del Estado de México









Acozac                                              Calixtlahuaca

Chimalhuacán                                   El Conde

Huamango                                         Los Reyes Acaquilpan

Los Melones                                      Malinalco

Ocoyoacac                                        Santa Cecilia

San Miguel Ixtapan                           Tenayuca

Teotenango                                       Teotihuacán

Tetzcutzingo                                      Tlapacoya



Se calcula que en la República Mexicana existen unas 200,000 zonas arqueológicas, de las cuales, hasta la fecha, se han consignado en la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicas del INAH mas de 30,000, correspondiendo al Estado de México, 2,000 asentamientos prehispánicos aproximadamente.



Dentro de ese universo mexiquense se encuentra Teotihuacan, la más importante urbe mesoamericana que en su momento de apogeo llegó a ocupar más de 20 Km. cuadrados.



Actualmente la zona arqueológica está bajo custodia del Centro INAH Estado de México y por su importancia histórica ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.



Otras ciudades prehispánicas dignas de visitarse en el estado son Acozac, en el municipio de Ixtapaluca, ocupada por toltecas y aztecas entre los años 900 y 1521 d.C.; y Calixtlahuaca, en el municipio de Toluca, cuyos asentamientos matlatzincas y aztecas se han registrado entre los años 1500 a.C. y 1521 d.C.



ACOZAC.


Los hallazgos de materiales arqueológicos indican que este sitio, cercano al antiguo cerro de Ixtapaluca, estuvo ocupado alrededor del año 900 d.C., aunque sus estructuras datan de una fase posterior ubicada entre los años 1430 y 1521.



Las exploraciones dejaron al descubierto algunos edificios, de los que destacan el Templo circular dedicado al Dios del viento, Ehecatl, y la Gran Plataforma, que contiene algunas habitaciones y altares dentro de patios.



Ahí se conservan restos de estuco con decoraciones en color rojo.



El lugar no ha sido totalmente investigado y se sabe que aún existen ocultas un poco más de 100 estructuras que tal vez formaron complejos habitacionales.



Visita: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. 5 Km. al norte de la carretera federal México-Puebla.




CALIXTLAHUACA

Este sitio fue ocupado por indígenas de la cultura matlatzinca, aunque las investigaciones señalan que la ocupación humana en el área data de al menos hace tres mil años y que recibió la influencia de culturas como la teotihuacana, la tolteca y la azteca, que fue la que dominó el lugar hacia principios del siglo XVI.



El sitio se asienta sobre la parte alta y las faldas del monte llamado Tenismá; las estructuras descubiertas hasta ahora comprenden algunos edificios, entre los que sobresalen el Templo de Ehecatl-Quetzalcoatl, de planta circular, adosado a una plataforma que al menos acusa cuatro etapas constructivas; el Templo de Tláloc, pirámide de dos cuerpos con escalinata y alfardas, y el Tzompantli, de planta en forma de cruz y con piedras labradas; muy cerca de éste se puede ver un conjunto de templos, cámaras y pasillos alrededor de patios que conforman el grupo llamado El Calmácac.



Visita: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. 10 Km. al noroeste de Toluca por la carretera 55.



CHIMALHUACAN



Significa "lugar de los que tienen escudos", haciendo alusión al cono Chimalhuaque que tiene forma de escudo invertido.



Se sabe que Chimalhuacán fue fundado en el año 1200 de nuestra era y que en él compartirían el poder tres caciques que luego fueron tributarios del señorío de Texcoco.



Actualmente se pueden observar restos arquitectónicos de un área habitacional correspondiente a un momento cultural del Altiplano llamado Azteca III.



Parte de las edificaciones prehispánicas fueron cubiertas por una capilla colonial levantada allá en el siglo XVI, aunque aún se conservan partes de los cimientos y de los muros de lo que seguramente fueron las habitaciones de los gobernantes del lugar.



Visita: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. 16 Km. al suroeste de Texcoco por la carretera 136.



EL CONDE


Este reducto de la arqueología que se ha preservado entre el monstruo urbano, muestra los restos de una sencilla plataforma prehispánica de forma cuadrangular sobre la que se erigía uno de los palacios de la nobleza mexica.





La zona arqueológica de El Conde comprende una plataforma cuadrangular donde en la época prehispánica estaba un tecpan o palacio de la nobleza.



Al parecer, la estructura corresponde a la fase Azteca III, ubicada alrededor del año 1450 d.C. pero también se ha encontrado cerámica de la fase Azteca II y Tollán. La construcción es uno de los últimos ejemplos que existen de arquitectura civil del Postclásico Tardío. Al frente tiene una escalinata y algunos cuartos adosados que al parecer en aquel tiempo eran muy comunes en este tipo de construcciones.



Su planta es similar a la dibujada en algunos códices como el Mapa Quinantzin, donde se muestra el Palacio de Nezahualcóyotl.



La construcción presenta restos de una escalinata y algunos cuartos adosados en su parte superior, que evidencian su carácter habitacional.



Visita: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. Calle de Ozumba núm. 15, colonia El Conde, en el municipio de San Bartolo Naucalpan.



HUAMANGO

Que en náhuatl significa “el lugar donde tallan madera”.



La ocupación y apogeo de Huamango ocurrió entre los años 900 y 1300 después de Cristo. La información generada por la investigación permitió determinar que los ocupantes del lugar conformaban un grupo hegemónico en la región.



Sin embargo, resulta difícil precisar la filiación cultural de los constructores de Huamango, aunque la información de fuentes etnohistóricas permite suponer que se trata de gente de raigambre otomiana, emparentada con los actuales otomíes que viven en el lugar



Asentado en una región que fue ocupada por grupos otomíes casi nómadas que vivían en los bosques aledaños, en este lugar se han localizado restos de un muro defensivo que rodeaba a varias plataformas y otras estructuras.



Los especialistas han pensado que se trata de un enclave militar de posible filiación tolteca, el cual servía para vigilar las rutas comerciales entre Tula y Michoacán.



Visita: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. 28 Km. al norte de Atlacomulco por la carretera 55.



LOS REYES ACAQUILPAN


Localización

La zona arqueológica se localiza en el municipio de Los Reyes Acaquilpan, Estado de México.


Importancia

El sitio arqueológico tomó su nombre a partir de la cercanía con la cabecera Municipal de Los Reyes-La Paz, de acuerdo con la cerámica, encontrada en el lugar. Existen por lo menos tres etapas constructivas que corresponden al Posclásico Temprano, Medio y Tardío, y que del mismo modo se pueden dividir en: Fase Mezapa 800-1100 d.c). Como antecedente del sitio existió un asentamiento durante la fase Coyotlatenco (600-800 d.C).

Al surgir Tula como centro hegemónico del altiplano, se abandonaron dichos asentamientos, y la población se reubicó en sitios nuevos como Los Reyes. Durante la fase azteca II (1200-1430 d.C) a la llegada de las tribus chichimecas a la Cuenca de México se vuelven a ocupar lugares abandonados al final del período tolteca, entre ellos el caso de Los Reyes. En la fase azteca III (1430-1521 d. C) debido a la expansión territorial bajo confederaciones  es muy probable que el sitio de Los Reyes estuviera bajo la hegemonía de Chimalhuacán, región tributaria de Texcoco, metrópoli de Acolhuacan.  La pirámide que se observa en la zona arqueológica pertenece a esta etapa.
   

Acceso

Se llega a la Zona Arqueológica Los Reyes La Paz por la carretera México-Texcoco; en Los Reyes se toma hacia la derecha por la calle Prolongación Benito Juárez hasta la zona arqueológica.


Servicio disponible en la Zona Arqueológica Los Reyes La Paz

Visitas guiadas previa cita con el Centro INAH Estado de México.

Los restos arquitectónicos están asentados al pie de la antigua elevación llamada La Caldera, que es un cono volcánico extinto. Se cree que los vestigios datan de la fase Azteca III, fechada entre los años 1430 y 1521 d.C.



En el sitio hay una plataforma con un basamento en el que se advierten dos etapas constructivas, restos de una escalinata y parte de un recinto que al parecer tuvo un uso ceremonial.



Muy cerca de esta estructura se pueden ver los restos de lo que posiblemente fueron las habitaciones.



Las secuencias cerámicas localizadas en el área han arrojado importantes datos acerca de ocupaciones humanas más antiguas en los alrededores, que probablemente datan de los años 600 al 800 d.C.



Visita: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. Carretera federal México - Texcoco, en los Reyes Acaquilpan.



LOS MELONES

Este sitio es una de las pocas muestras que se conservan de la magnífica ciudad indígena de Texcoco.



El sitio toma el nombre del cerrito de Los Melones, lugar en el que se ubica. La zona arqueológica es una de las pocas evidencias exploradas de lo que fuera la gran ciudad prehispánica de Texcoco. En ella se presentan las fases Coyotlaltelco, Tollán, Azteca II y Azteca III, lo que indica una ocupación desde 600 hasta 1521 después de Cristo.



Los Melones conservan uno de los numerosos edificios que integraban la ciudad de Texcoco. Bajo el gobierno de Nezahualcóyotl se emprendieron las construcciones más importantes, palacios, templos, jardines, así como un notable impulso hacia la educación y la legislación, distinguiéndose en estos aspectos aún sobre la urbe mexica de Tenochtitlan.



Presenta los restos arquitectónicos de un templo y dos basamentos construidos con muros de adobe, mampostería y aplanado de estuco.

Los hallazgos arqueológicos indican que el lugar estuvo habitado desde el año 600 hasta el 1521 de nuestra era.



Visita: Todos los días de 10:00 a 17:00 horas. Calle Abasolo número 100, en el centro de Texcoco.



MALINALCO



Población de filiación matlatzinca que fue anexada al imperio azteca hacia el año 1476.



Los gobernantes mexicas ordenaron la construcción de este gran recinto que se alza sobre el Cerro de los ídolos, a 125 m de altura sobre el nivel del poblado actual.



El edificio más interesante es sin duda la llamada Estructura o la Casa de los Guerreros Águilas y Jaguares, que es una magnífica obra totalmente tallada en la roca del cerro, con su escalinata frontal y una escultura al centro, flanqueada por las tradicionales alfardas de la arquitectura mexica y dos esculturas que representan a jaguares en posición sedente.



El templo superior es de planta circular y abre su fachada en forma de grandes fauces de serpiente con su lengua bífida en el piso; en el interior se observa una banqueta semicircular sobre la que hay esculturas en relieve de dos águilas y un jaguar, más la escultura de un águila sobre el piso que parece custodiar una oquedad que era usada para depositar las ofrendas rituales.



En el resto del sitio arqueológico se encuentran otras estructuras realizadas con lajas de piedra, y hacia el otro extremo del lugar, amplios recintos que posiblemente sirvieron para otras ceremonias dedicadas a los sacrificios y el culto al sol.



Visita: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. 77 Km. al sureste de Toluca por la carretera estatal 4, vía Santiago Tianguistenco.



OCOYOACAC
 

El nombre de éste sitio significa en náhuatl "en donde empiezan los Ocotes" y al parecer fue ocupado por gente de filiación teotihuacana hacia los años 250 y 450 d.C., pues en las exploraciones se localizaron restos materiales de las fases cerámicas conocidas como Tlamimilolpa y Xolalpan, pertenecientes a Teotihuacán.



La zona arqueológica de Ocoyoacac corresponde a un asentamiento del horizonte Clásico, en el Altipliano Central, en sus fases Tlamimilolpa y Xolalpan (250 a 450 después de Cristo).



Es posible que este lugar fuera habitado por inmigrantes teotihuacanos. El conjunto arquitectónico está formado por áreas de cuartos muy sencillos con muros de piedra pegada con lodo. Al parecer se trataba de una pequeña comunidad de agricultores y tal vez fue uno de los sitios de paso entre las rutas de intercambio y tributo que había entre la cuenca de México y el valle de Toluca. Las evidencias podrían indicar que después del colapso del estado teotihuacano el sitio fue abandonado súbitamente.


En el lugar se descubrieron una serie de conjuntos habitacionales limitados por muros de piedra y lodo.



Algunos especialistas han señalado que el sitio pudo haber sido una especie de enclave ubicado en medio de las rutas comerciales que controlaba aquella gran urbe.



Visita: Todos los días de 10:00 a 17:00 horas. 20 Km. al este de Toluca por la carretera 15.



SANTA CECILIA

Ocupado aproximadamente desde el año 1430 hasta el 1521 de nuestra era, Santa Cecilia se ha considerado como un asentamiento mexica o al menos un centro ceremonial sometido por Tenochtitlán.



El lugar presenta una bella estructura piramidal, parcialmente restaurada, que ofrece una excelente idea de cómo debieron ser sus templos y adoratorios.



Este edificio exhibe una escalinata flanqueada por alfardas en cuyos remates cúbicos se alzan dos incensarios; el templo superior muestra su remate resuelto al estilo típico de la arquitectura mexica.



En los alrededores se localizan los restos de otras construcciones que conservan secciones de escalinatas y alfardas.



Visita: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. Calle Circuito Pirámide s/n, en Tlalnepantla.



SAN MIGUEL IXTAPAN




Antecedentes Históricos e Investigación del Sitio
 

Las fuentes históricas hacen referencia a Ixtapan como productor de sal; el nombre mismo del sitio en náhuatl (Iztatl:sal y  pan:lugar “Lugar donde hay sal”) alude a este hecho y destaca la importancia que la explotación de este recurso natural tenía desde época prehispánica.  Las primeras excavaciones arqueológicas en el lugar se llevaron a cabo en el año 1985  y  se concentraron en el área alrededor de un elemento conocido como  "LA MAQUETA", un afloramiento rocoso   en   donde   los   antiguos   pobladores  labraron  una  serie  de elementos arquitectónicos como plazas, escaleras, etc.
A partir de 1991, el Instituto Mexiquense de Cultura inicia el “Proyecto Arqueológico San Miguel Ixtapan”, que tiene como objetivo primordial la investigación y salvaguarda del patrimonio arqueológico de esta importante región.
 

Cronología
 

Se han  detectado 4  etapas de  ocupación; la primera corresponde al período conocido como Clásico (500 a 750 d.C.).  La  segunda  corresponde  al  Epiclásico  (750 a 900 d.C.) que es el momento de mayor auge del sitio y  las  últimas  fases  de  ocupación son del Posclásico Temprano (900 a 1200 d.C.) para finalmente tener una ocupación  Mexica  en  el  lugar  (1200  a  1521).  Es  importante señalar que se han recuperado figurillas que corresponden al Preclásico o Formativo (1500 a.C. a 200 d.C.), sin embargo, no se  pueden  ubicar  claramente dentro de un contexto arqueológico. 
En el año de 1995 fue inaugurado un museo de sitio, en donde se exhiben todas las piezas recuperadas durante las diferentes exploraciones arqueológicas. El acervo se muestra en orden cronológico y de acuerdo al tipo de material en el que fueron manufacturados.

Descripción del sitio
 

Las  estructuras  que  conforman  el  asentamiento  prehispánico son las siguientes:
 

Juego de Pelota y Plataforma Uno

El “Juego de Pelota” presenta un campo con planta en forma de “I” latina o doble “T”, orientado en sentido este-oeste.  Sus medidas  aproximadas  son  de 50 metros de largo por 7.50 metros de ancho para el área de la cancha y en los  cabezales cuenta con 15 por 7.8 metros. Hacia el costado  sur de esta estructura, se encuentra adosada la “Plataforma Uno”, en donde fueron recuperados una gran cantidad de entierros humanos acompañados con ricas ofrendas.

 
Montículo Uno
 

Sólo pudo ser  explorado parcialmente  debido a la presencia de un gran árbol de tamarindo; en su lado oriente presenta  restos  de  un   aplanado  de  estuco con pigmento rojo y  al poniente  tiene una pequeña  escalera remetida que conduce hacia la parte superior.
 

Montículo Dos 
 

Tiene tres cuerpos superpuestos; la parte superior del tercer cuerpo cuenta con una serie de cuartos, a los cuales se llega por  una   escalera    delimitada   con   alfardas   y   que    probablemente eran de uso habitacional-ceremonial. 
Hacia otra sección de este edificio, se localizan dos pequeñas habitaciones: una de ellas es conocida como “Recinto de las Esculturas”   ya  que  durante  su  exploración  se  recuperaron   una    gran    cantidad    de    figurillas   manufacturadas en basalto y piedra verde. Y la otra es llamada “Recinto de la Banqueta”. En esta misma sección se encuentra el “Patio Hundido” con planta rectangular y dos escaleras, una de las cuales conserva restos del estuco que la cubría y se ubica al frente del “Recinto de las Esculturas.”  
Hacia el sector norte de este montículo, se localizan unas escaleras monumentales hechas con grandes bloques de basalto que conducen a una especie de patio exterior delimitado  por  un  muro  bajo.  Asimismo es posible apreciar  el  sistema  de  drenaje con el que cuenta la estructura  y un pequeño nicho con una escultura que representa a Tláloc cubierta de estuco.
 

Acceso
 

El sitio se localiza en la región sur del Estado de México a 115 kilómetros aprox. de la ciudad de Toluca por la carretera federal 134. Está ubicado a 15 kilómetros de la cabecera municipal de Tejupilco, por la carretera estatal No. 8 que conduce hacia la población de Amatepec.
 

Horario
 

Martes a domingo de 10 a 17 horas.
 

Sitio web y redes sociales
 

Página web: www.edomex.gob.mx
 


TENAYUCA

Este importante centro fue fundado hacia el año 1200 de nuestra era por un histórico dirigente chichimeca llamado Xalotl, para asentar ahí la primera capital de este grupo en la Cuenca de México.



Luego de un largo desarrollo que llevara el periodo del grupo hacia varios pueblos aledaños e incluso hasta el traslado de la capital a Texcoco, Tenayuca fue conquistada por los aztecas.

Actualmente se puede ver el enorme basamento de planta cuadrangular, que debió ser el principal templo del sitio, con su amplia escalinata dividida por una doble alfarda y dos templos gemelos, en su parte superior, dedicados a las deidades del agua y de la guerra, Tláloc y Huitzilopochtli.



El edificio muestra varios grabados que representan fechas y está rodeado por un magnífico muro de serpientes, o "coatepantli", que exhibe 138 cabezas de este mítico reptil, alguna vez cubiertas de estuco y pintadas de vivos colores.



Muy cerca del edificio se localizan algunas otras estructuras que al parecer fueron las áreas habitacionales de la clase dirigente.



Visita: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. Avenida Pirámide y Calle Quetzalcoatl, en Tlalnepantla.



TEOTENANGO


Uno de los más importantes centros ceremoniales de la región, el cual fue ocupado por indígenas matlatzincas.



El nombre del sitio significa "muralla sagrada" o "en el recinto sagrado"; en su construcción, a un costado del cerro Tetepetl, se aprovechó la geografía del terreno creando una especie de defensa natural y agregando al conjunto constructivo un sistema de murallas.



La ciudad presenta un grupo de construcciones y patios en diferentes niveles debido a lo irregular del terreno, con áreas habitacionales, fosos, plazas, basamentos piramidales, calles, drenajes y juegos de pelota.



Los especialistas han calculado, a través del estudio de los restos materiales, que el sitio se desarrolló aproximadamente desde el año 650 hasta el 1550, con su apogeo entre el 900 y el 1162 de nuestra era.



Visita: Martes a domingo de 09:00 a 17:00 horas. 26 Km. al sureste de Toluca por la carretera 55.



TEOTIHUACAN

La ciudad se inició alrededor del año 100 a.C., aunque el sitio se encontraba poblado al menos desde el año 800 a.C.



Se asentó en el centro del valle a partir de un eje rector orientado de norte a sur, en el que se dispuso una calzada principal de casi 4 Km. de longitud, mientras que el cauce del antiguo río San Juan fue desviado para formar el cruce con un eje oriente-poniente.



Fue así como los cuatro cuadrantes fueron dispuestos para distribuir en ellos los monumentales edificios ceremoniales, civiles y habitacionales.



El periodo de esplendor de la ciudad ocurrió aproximadamente entre los años 250 y 650 de nuestra era, con el desarrollo de complejos sistemas sociales, una extensa red comercial que cubría rutas por toda Mesoamérica y una fuerte influencia cultural que comprendía aspectos estilísticos en el campo de la arquitectura, la pintura y la escultura.



En ésa época la ciudad alcanzó una extensión mayor a los 25 Km. cuadrados y llegó a tener alrededor de 200,000 habitantes perfectamente organizados en núcleos habitacionales y a mantenido agrupados en ramos ocupacionales o artesanales.



En otras áreas del centro ceremonial se localizan conjuntos habitacionales donde probablemente vivieron sacerdotes o gobernantes, en los que hay restos de pinturas murales de gran calidad, como los palacios de Tepantitla, Tetitla y Atetelco.

 
ARQUEOLOGÍA:
Teotihuacán es una de las mayores zonas arqueológicas de la República Mexicana, cuenta con numerosos vestigios arquitectónicos, entre los que se encuentran alrededor de 600 pirámides, además de importantes palacios y conjuntos habitacionales con espléndidos murales. Algunas de las construcciones más importantes de este complejo son:

La Calzada de los Muertos: Cruza por el centro la zona arqueológica, mide cuatro Km. de longitud por 40 metros de ancho y comunica la Ciudadela con la Plaza de la Luna. A la mitad del recorrido destaca el Conjunto Plaza Oeste y toda la calzada está bordeada de conjuntos habitacionales, probablemente ocupados por sacerdotes en tiempos prehispánicos.

La Ciudadela: Se ubica en el extremo sur del centro ceremonial. Fue construida alrededor del año 200 a.C. en forma de cuadrángulo, con 400 metros de extensión. En este lugar se alojan importantes edificaciones religiosas como el Templo de Quetzalcóatl, un adoratorio central y conjuntos habitacionales, donde se cree vivían altos dirigentes.

El Templo de Quetzalcóatl: Se ubica en el interior de la Ciudadela. Es uno de los edificios principales de la zona arqueológica, fue dedicado a la deidad que lleva su nombre. Cuenta con una fachada que ostenta cabezas de serpientes acompañadas de motivos acuáticos como conchas y caracoles, representaciones de Tláloc y de la serpiente emplumada.

La Pirámide del Sol: Se ubica en el centro de la zona arqueológica. Este monumento fue construido entre los años 1-150 d.C. sobre una cueva natural. Cuenta con 64 metros de alto y 215 metros por lado, lo que la convierte en una de las construcciones más grandes de Mesoamérica.

La Plaza y Pirámide de la Luna: Se ubica en el extremo norte de la Calzada de los Muertos. Construida entre los años 1-150 d.C., la pirámide cuenta con una altura de 40 metros, sobre un área de 1,800 m² en su base. Está conformada por cuatro grandes cuerpos sobre los cuales se encuentra un gran templo adosado con un talud escalonado y un tablero. Frente a esta estructura se observan otros nueve cuerpos de inferior tamaño que rodean a la plaza.

El Palacio de Quetzapapálotl: Se ubica al suroeste de la Plaza de la Luna. Conocido también como "Palacio de las Mariposas", se cree que fue vivienda de la jerarquía sacerdotal. En su interior se encuentran restos de bajorrelieves y pinturas murales.

El Patio de los Jaguares: Se ubica al suroeste de la Plaza de la Luna, junto al Palacio de Quetzalpapálotl. Fue construido entre los años 450 a 650 d.C. El patio se encuentra rodeado de estancias, cuyas paredes presentan restos de pintura mural con figuras de jaguares, que en algunos casos presentan conchas, caracoles y penachos. Se cree que es la representación gráfica de un ritual para atraer la lluvia.



Visita: Todos los días de 10:00 a 17:00 horas. 48 Km. al noreste de la Ciudad de México por la carretera 132-D.



TECUTZINGO

Se ha dicho que el rey poeta Nezahualcoyotl mandó construir en este lugar un conjunto arquitectónico destinado a su esparcimiento, entre los años 1430 y 1440.



El sitio se asienta en una elevación rocosa donde se levantó un impresionante conjunto de canales, escalinatas, basamentos piramidales, algunas esculturas antropomorfas y dos pilas, todo esto tallado totalmente en la roca.



Se cree que el sistema de canales sirvió para conducir agua de manantiales hasta este lugar.



Un paseo por los alrededores le permitiría al visitante descubrir algunos detalles de la magnífica obra hidráulica y un excelente panorama del valle de Texcoco.



Visita: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. 8 Km. al este de Texcoco por camino vecinal rumbo a Molino de Flores.



TLAPACOYA

Esta zona arqueológica fue habitada hacia el año 1400 a.C. probablemente por grupos de filiación olmecoide. Su época de esplendor ocurrió entre los años 400 a.C. y 200 d.C. en lo que se conoce como periodo Preclásico tardío.



Las estructuras encontradas yacen al pie de una elevación natural y allá se pueden observar los restos de algunas plataformas piramidales, escalinatas, basamentos y algunos montículos.



En los alrededores se localizan también restos de construcciones que posiblemente tuvieron un uso habitacional, y donde se localizaron enterramientos humanos durante las exploraciones realizadas en 1955 y 1956.



Visita: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. 9 Km. al noroeste de Chalco por la carretera 150.



HUEXOTLA

Se encuentra entre la calle Barranca y la calle Campos de Cultivo, colonia San Luis Huexotla, municipio de Texcoco.



Huexotla es el lugar de sauces, nombre náhuatl que hace referencia al bosque que existió en la época prehispánica en el lugar al pie de la sierra de Tlaloc. Huexotla, Coatlinchán y Texcoco eran las principales ciudades de Acolhuacán y su desarrollo se inició hacia el siglo XIII. En una extensa área se encuentran diseminados, entre construcciones modernas, coloniales y campos de cultivo, restos de construcciones prehispánicas. Se distinguen entre los restos arqueológicos, la muralla levantada entre los ríos San Bernardino y Chapingo; la sección mejor conservada se observa al oeste del ex convento. Huextotla